La Palabra Insurrecta

Antología de Poesía Revolucionaria Latinoamericana

selección de voces · resistencia · memoria

Sección 1

El Llamado a la Revolución

Poemas que proclaman explícitamente la necesidad de la lucha armada y la transformación social.

Roque Dalton · El Salvador

En una biblioteca de Pekín

En una biblioteca de Pekín, mirando símbolos caligráficos chinos, ubico poemas leninistas. I — Revolución Movimiento de color rojo en la vieja casa del hombre. Revolución: Fuego en el invierno y en el verano, siempre correspondiente a la hora-de-la-naturaleza, siempre expuesta al viento. II Miseria-del-pueblo exige: Revolución. Revolución exige: dureza noble de corazón. Revolución no teme la muerte. Teme-la-muerte = No-Revolución. III Revolucionario: Hombre en concordancia consigo mismo y con el movimiento de color rojo que estremece su casa. Hay también movimiento en su corazón. Hay un pájaro rojo en su corazón. Su corazón es un pájaro rojo que extiende las alas. IV Necios, pérfidos: Aquellos que quieren soterrar la llama y hablan mal del viento. Para ellos la vida es la-vieja-casa-en-quietud. Quieren cortar las alas a los pájaros rojos.

Roque Dalton · El Salvador

El Salvador será

El Salvador será un lindo y (sin exagerar) serio país cuando la clase obrera y el campesinado lo fertilicen lo peinen lo talqueen le curen la goma histórica lo adecenten lo reconstituyan y lo echen a andar. El problema es que hoy El Salvador tiene como mil puyas y cien mil desniveles quinimil callos y algunas postemillas cánceres cáscaras caspas shuquedades llagas fracturas tembladeras tufos. Habrá que darle un poco de machete lija torno aguarrás penicilina baños de asiento besos pólvora.

Pedro Casaldáliga · España/Brasil

Canción de la hoz y el haz

Me llamarán subversivo. Y yo les diré: lo soy. Por mi Pueblo en lucha, vivo. Con mi Pueblo en marcha, voy. Tengo fe de guerrillero y amor de revolución. Y entre Evangelio y canción sufro y digo lo que quiero. Incito a la subversión contra el poder y el dinero. Quiero subvertir la ley que pervierte al Pueblo en grey y al gobierno en carnicero. Creo en la internacional de las frentes levantadas, de la voz de igual a igual y las manos enlazadas. Creo en la hoz y en el haz de estas espigas caídas: una Muerte y tantas vidas. Creo en esta hoz que avanza bajo este sol sin disfraz y en la común esperanza, tan encurvada y tenaz.

Rubén Darío · Nicaragua

A Roosevelt

¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman, que habría que llegar hasta ti, Cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, con un algo de Washington y cuatro de Nemrod. Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Mas la América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl, la América del gran Moctezuma, del Inca, la América fragante de Cristóbal Colón, la América católica, la América española, la América en que dijo el noble Guatemoc: «Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América que tiembla de huracanes y que vive de Amor, hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive. Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
Sección 2

La Tierra y la Identidad Americana

Poemas que cantan a la patria, al pueblo originario y a la geografía de América.

Otto René Castillo · Guatemala · 1965

Vámonos patria a caminar

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño. Yo bajaré los abismos que me digas. Yo beberé tus cálices amargos. Yo me quedaré ciego para que tengas ojos. Yo me quedaré sin voz para que tú cantes. Yo he de morir para que tú no mueras, para que emerja tu rostro flameando al horizonte de cada flor que nazca de mis huesos.

Pablo Neruda · Chile · 1950

Alturas de Macchu Picchu (fragmento)

Sube a nacer conmigo, hermano. Dame la mano desde la profunda zona de tu dolor diseminado. No volverás del fondo de las rocas. No volverás del tiempo subterráneo. No volverá tu voz endurecida. No volverán tus ojos taladrados. Mírame desde el fondo de la tierra, labrador, tejedor, pastor callado: domador de guanacos tutelares: albañil del andamio desafiado: aguador de las lágrimas andinas: joyero de los dedos machacados: agricultor temblando en la semilla: alfarero en tu greda derramado: trae a la copa de esta nueva vida vuestros viejos dolores enterrados. Mostradme vuestra sangre y vuestro surco, decidme: aquí fui castigado, porque la joya no brilló o la tierra no entregó a tiempo la piedra o el grano: señaladme la piedra en que caísteis y la madera en que os crucificaron, encendedme los viejos pedernales, las viejas lámparas, los látigos pegados a través de los siglos en las llagas y las hachas de brillo ensangrentado. Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.

Pablo Neruda · Chile · 1950

Los libertadores (fragmento del Canto General)

Aquí viene el árbol, el árbol de la tormenta, el árbol del pueblo. De la tierra suben sus héroes como las hojas por la savia, y el viento estrella los follajes de multitud sobre los cielos, hasta que caen las semillas del pan de nuevo a la tierra. Amado Nervo, Martí, Bolívar, O'Higgins, San Martín, Miranda, todos con su antorcha y su espada, todos levantando la dignidad del hombre encadenado a la noche. Toda la sangre derramada pregunta: ¿cuándo se termina el hambre y cuándo la injusticia?

Pablo Neruda · Chile · 1950

A Sandino

Sandino en la montaña, en el rocío mojado de tu Nicaragua, tu nombre quema como una bandera al viento de los pobres de la tierra. Capitán de las descalzas legiones, de los que no tienen más que su hambre y su dignidad como fusiles, volviste a morir como los ríos vuelven al mar: creciendo. Tu muerte fue una siembra, Sandino, y Nicaragua es hoy el árbol que nació de tu sangre derramada.
Sección 3

La Revolución Triunfante

Poemas que celebran las conquistas de la Revolución Cubana y la dignidad recuperada.

Nicolás Guillén · Cuba · 1964

Tengo

Cuando me veo y toco, yo, Juan sin Nada no más ayer, y hoy Juan con Todo, y hoy con todo, vuelvo los ojos, miro, me veo y toco y me pregunto cómo ha podido ser. Tengo, vamos a ver, tengo el gusto de andar por mi país, dueño de cuanto hay en él, mirando bien de cerca lo que antes no tuve ni podía tener. Tengo, vamos a ver, que siendo un negro nadie me puede detener a la puerta de un dancing o de un bar. O bien en la carpeta de un hotel gritarme que no hay pieza, una mínima pieza y no una pieza colosal, una pequeña pieza donde yo pueda descansar. Tengo, vamos a ver, que no hay guardia rural que me agarre y me encierre en un cuartel, ni me arranque y me arroje de mi tierra al medio del camino real. Tengo que ya aprendí a leer, a contar, tengo que ya aprendí a escribir y a pensar y a reír. Tengo que ya tengo donde trabajar y ganar lo que me tengo que comer. Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que tener.

Nicolás Guillén · Cuba · 1951

La muralla

Para hacer esta muralla, tráiganme todas las manos: los negros, sus manos negras, los blancos, sus blancas manos. ¡Tun, tun! ¿Quién es? Una rosa y un clavel. ¡Abre la muralla! ¡Tun, tun! ¿Quién es? El sable del coronel. ¡Cierra la muralla! ¡Tun, tun! ¿Quién es? La paloma y el laurel. ¡Abre la muralla! ¡Tun, tun! ¿Quién es? El alacrán y el ciempiés. ¡Cierra la muralla! Al corazón del amigo, abre la muralla; al veneno y al puñal, cierra la muralla; al mirto y la yerbabuena, abre la muralla; al diente de la serpiente, cierra la muralla; al ruiseñor en la flor, abre la muralla. Alcemos una muralla juntando todas las manos; los negros, sus manos negras, los blancos, sus blancas manos. Una muralla que vaya desde la playa hasta el monte, desde el monte hasta la playa, bien, allá sobre el horizonte.

Mirta Aguirre · Cuba

Canción antigua a Che Guevara

Che Guevara, comandante, amigo del pobre y el hambriento, tu estrella de cinco puntas alumbra el continente. No te mataron del todo en la quebrada de Bolivia: te sembraron en la tierra y brotaste como semilla viva. Por cada bala que te dieron nacieron cien compañeros. Por cada traición que sufriste creció un campo de guerreros. Che Guevara, comandante, tu nombre es una bandera que lleva el pueblo en la mano cuando marcha a la pelea.
Sección 4

Denuncia y Crítica Social

Poemas que señalan al enemigo: el imperialismo, los dictadores, los intelectuales cómplices.

Ernesto Cardenal · Nicaragua · 1964

Salmos (Salmo 5)

Escucha mis palabras oh Señor Oye mis gemidos Escucha mi protesta Porque no eres tú un Dios amigo de los dictadores ni partidario de su política ni te influencia la propaganda ni estás en sociedad con el gángster. No existe sinceridad en sus discursos ni en sus declaraciones de prensa Hablan de paz en sus discursos mientras aumentan su producción de guerra Sus radios mentirosos rugen toda la noche Sus escritorios están llenos de planes criminales y expedientes siniestros Pero tú me salvarás de sus planes Hablan con la boca de las ametralladoras sus lenguas relucientes son las bayonetas. Castígalos oh Dios malogra su política confunde sus memorándums impide sus programas Al que no cree en la mentira de sus anuncios comerciales ni en sus campañas publicitarias, ni en sus campañas políticas tú lo bendices lo rodeas con tu amor como con tanques blindados.

Otto René Castillo · Guatemala · 1965

Intelectuales apolíticos

Un día, los intelectuales apolíticos de mi país serán interrogados por el hombre sencillo de nuestro pueblo. Se les preguntará sobre lo que hicieron cuando la patria se apagaba lentamente, como una hoguera dulce, pequeña y sola. No serán interrogados sobre sus trajes, ni sobre sus largas siestas después de la merienda, tampoco sobre sus estériles combates con la nada, ni sobre su ontológica manera de llegar a las monedas. Ese día vendrán los hombres sencillos. Los que nunca cupieron en los libros y versos de los intelectuales apolíticos, pero que llegaban todos los días a dejarles la leche y el pan, los huevos y las tortillas, los que les cosían la ropa, los que les manejaban los carros, les cuidaban sus perros y jardines, y trabajaban para ellos, y preguntarán: «¿Qué hicisteis cuando los pobres sufrían, y se quemaba en ellos, gravemente, la ternura y la vida?» Intelectuales apolíticos de mi dulce país, no podréis responder nada. Os devorará un buitre de silencio las entrañas. Os roerá el alma vuestra propia miseria. Y callaréis, avergonzados de vosotros.

Alfonsina Storni · Argentina · 1919

Hombre pequeñito

Hombre pequeñito, hombre pequeñito, suelta a tu canario que quiere volar. Yo soy el canario, hombre pequeñito, déjame saltar. Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, hombre pequeñito que jaula me das. Digo pequeñito porque no me entiendes, ni me entenderás. Tampoco te entiendo, pero mientras tanto ábreme la jaula que quiero escapar; hombre pequeñito, te amé media hora, no me pidas más.
Sección 5

Resistencia y Esperanza

Poemas que afirman la vida, la solidaridad y la fe en el pueblo.

Mario Benedetti · Uruguay · 1979

Por qué cantamos

Si cada hora viene con su muerte si el tiempo es una cueva de ladrones los aires ya no son los buenos aires la vida es nada más que un blanco móvil usted preguntará por qué cantamos si nuestros bravos quedan sin abrazo la patria se nos muere de tristeza y el corazón del hombre se hace añicos antes aún que explote la vergüenza usted preguntará por qué cantamos cantamos porque el río está sonando y cuando suena el río suena el río cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino cantamos porque el niño y porque todo y porque algún futuro y porque el pueblo cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota cantamos porque el sol nos reconoce y porque el campo huele a primavera y porque en este tallo en aquel fruto cada pregunta tiene su respuesta cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza.

Mario Benedetti · Uruguay · 1960

Un padre nuestro latinoamericano

Padre nuestro que estás en los cielos con las golondrinas y los misiles quiero que vuelvas antes de que olvides cómo se llega al sur de Río Grande. Padre nuestro que estás en el exilio casi nunca te acuerdas de los míos de todos modos dondequiera que estés santificado sea tu nombre no quienes santifican en tu nombre cerrando un ojo para no ver las uñas sucias de la miseria. Todavía nos deben como un siglo de insomnios y garrote como tres mil kilómetros de injurias. No nos dejes caer en la tentación de olvidar o vender este pasado o arrendar una sola hectárea de su olvido. Líbranos de todo mal de conciencia. Amén.

César Vallejo · Perú · 1938

Masa

Al fin de la batalla, y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre y le dijo: «¡No mueras, te amo tanto!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Se le acercaron dos y repitiéronle: «¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil, clamando «¡Tanto amor y no poder nada contra la muerte!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Le rodearon millones de individuos, con un ruego común: «¡Quédate hermano!» Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo. Entonces todos los hombres de la tierra le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado; incorporóse lentamente, abrazó al primer hombre; echóse a andar...
Sección 6

Duelo y Memoria

Poemas que honran a los caídos y reflexionan sobre la muerte en la lucha.

José Martí · Cuba · 1871

A mi hermano muerto el 27 de noviembre

Cadáveres amados los que un día ensueños fuisteis de la patria mía, arrojad, arrojad sobre mi frente polvo de vuestros huesos carcomidos. ¡Tocad mi corazón con vuestras manos! ¡Gemid a mis oídos! ¡Cada uno ha de ser de mis gemidos lágrimas de uno más de los tiranos! ¡Más que un mundo, más! Cuando se muere en brazos de la patria agradecida, la muerte acaba, la prisión se rompe; ¡empieza, al fin, con el morir, la vida! ¡Déspota, mira aquí como tu ciego anhelo ansioso contra ti conspira; mira tu afán y tu impotencia, y luego ese cadáver que venciste mira, que murió con un himno en la garganta, que entre tus brazos mutilado expira y en brazos de la gloria se levanta!

Roque Dalton · El Salvador · 1969

El descanso del guerrero

Los muertos están cada día más indóciles. Antes era fácil con ellos: les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista: que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso. El cadáver firmaba en pos de la memoria: iba de nuevo a filas y marchaba al compás de nuestra vieja música. Pero qué va los muertos son otros desde entonces. Hoy se ponen irónicos preguntan. Me parece que caen en la cuenta de ser cada vez más la mayoría.
Sección 7

La Voz Íntima del Combatiente

Poemas de reflexión personal sobre el cansancio, la vejez y la militancia.

Pablo de Rokha · Chile

Canto del macho anciano (fragmento)

Sentado a la sombra inmortal de un sepulcro, escarbo los últimos atardeceres. Estamos muy cansados de escribir universos sobre universos y la inmortalidad que otrora tanto amaba el corazón adolescente, se arrastra como una pobre puta envejeciendo. ¿En qué bosques de fusiles nos esconderemos de aquestos pellejos ardiendo? porque es terrible el seguirse a sí mismo cuando lo hicimos todo, lo quisimos todo, lo pudimos todo y se nos quebraron las manos, las manos y los dientes mordiendo hierro con fuego. Definitivamente viudo, definitivamente solo, definitivamente viejo, y apuñalado de padecimientos, ejecutando la hazaña desesperada de sobrepujarme. Está lloviendo, está lloviendo, está lloviendo. ¡Ojalá siempre esté lloviendo y el vendaval desenfrenado que yo soy íntegro se asocie a la personalidad popular del huracán!

Fragmentos Yoicos

2026

I. Ascendente (punto de apertura) Me parí por la boca del cielo con la lengua partida. Hablaba como el viento, pero nadie entendía. Gemelo sin espejo, deseé nacer sin nombre y me dieron un signo. II. Luna (cercano emocional) Mi infancia fue un arco sin flecha. Soñé quemar el templo con un fósforo en el pecho, pero me dijeron: "¡Corre! El mundo no es tuyo." Y corrí. Corrí hasta doler en la cadera del cielo. III. Sol (estructura rota) Fui columna antes que carne. Mi piel olía a invierno, pero dentro latía una revolución. Me puse una armadura hecha de calendarios rotos. Capricornio finge obedecer mientras construye el fin del mundo. IV. Plutón en Casa 7 (destierro del otro) Amé con cuchillos. Me amaron con candados. Cada vínculo era una autopsia. No busco pareja, busco a quien me entierre y me deje viva. Plutón susurra: "Mata o muta." V. Urano en Casa 10 (carrera del caos) Me quise emplear y me explotaban las alas. Urano dijo: "Trabaja en el incendio." Y aquí estoy: perforando una tubería de gas con la punta de un poema. VI. Punto cardinal (confluencia de todo) Ya no soy la que llora. Soy el punto exacto donde todo colapsa y nada se explica. Una conjunción entre el grito y el silencio. Una carta sin cielo escrita con sangre en papel quemado.